domingo, 7 de diciembre de 2014

PRESENTACIÓN DE LA MECHA - 6 de diciembre de 2014

Presentamos La mecha Osvaldo Beker, María Graciela Loisi y yo. La idea es un libro con consignas para coordinadores y alumnos de talleres de redacción, con cincuenta consignas, un texto de ejemplo y un encuadre teórico sobre la manera de cumplir la consigna dada. Como muestra, vale un botón, así que dejo la consigna que el Prof. Osvaldo Beker leyó en la presentación:

Consigna 45: Desarrollar un microrrelato en el que se use el tiempo futuro de manera preponderante.
           
Mañana

Acá estás, Matías. Perfecto, hermoso, inteligente. Preparado para todo. Mañana vas a bajar las escalinatas de la facultad de ingeniería y tu novia va a hacer como que te sorprende, esperándote con la barra de amigos, armados con harina y huevos. Y vas a simular desagrado por el enchastre, pero la sonrisa ancha irá desmintiendo todas las quejas pudorosas. Vas a poder sumarte a la fábrica del abuelo y vas a ser la tercera generación de industriales. Seguro que tu formación va a hacer que la fábrica crezca como nunca y…
—¿Y, gordo?, ¿le cambiaste el pañal a Matías?
—Estoy en eso, estoy en eso.

El texto juega con la ambigüedad de la palabra “mañana”, que significa “el día siguiente a hoy” y, también, “futuro”. La situación descrita por el Narrador es precisa porque busca que el lector suponga la primera acepción pero, en realidad, se trata de una enorme proyección. Este tipo de relato no debe confundirse con la prolepsis. En “Mañana” no se sabe si lo anticipado sucederá o no, mientras que una prolepsis es un salto prospectivo que da cuenta de acciones que efectivamente suceden.[1]
Léase el magistral cuento del sueco Stig Dagerman, “Matar a un niño”,[2] para ratificar la hechura de este tipo narrativo, id est, de un texto que ostenta, fundamentalmente, el empleo del tiempo futuro, ya sea en las formas verbales, ya sea en la inclusión de ciertos adverbios.




[1] Ver Consigna 30, en la que se hallará más información y, además, se brinda la correspondiente ejemplificación en el microrrelato “Puente Saavedra”.
[2] Dagerman, 2010.