viernes, 31 de mayo de 2013

Des-cuento

este cuento, cortito y simpático, fue el que más satisfacciones me trajo, espero que guste

En la romería de las ideas fui a buscar una de apuro. Tenía que hacer un cuento, y entregarlo a mi editor, antes de que saliera el sol del martes.
Puntualmente había cobrado el adelanto y lo utilicé para incrementar mis vivencias creativas. Es decir, alcohol, boliche, amigos, parranda y me quedó un pequeñísimo saldo a invertir en la adquisición de una idea, ya que el tour motivador no arrojó más resultado que resaca.
Presuroso, acudí a la tienda de Conflictos Universales; quería erigir un monumento a mi amada, como nunca se hubiese hecho. Adquirir frases deslumbrantes que manifestaran, con simpleza y economía, ideas tan abarcadoras como el morir por ella. Estaban muy caras.
Resignado a bajar un escalón, comencé a revolver en la mesa de saldos y, aún por los temas fuera de moda, pedían un disparate: La Revolución estaba como cinco mil dólares, varias Utopías rondaban los tres mil quinientos; La Muerte, clásico de todos los tiempos, no bajaba de los cuatro mil. Salí asustado de los Conflictos Universales y me metí en el negocio de Problemas Coyunturales, ahí los precios están más acomodados. Un drama por la inseguridad, rondaba los dos mil, la angustia post-divorcio también andaba por ahí; historias con moralejas estaban más baratas, pero se notaba que eran del año pasado, tanto tiempo en la vidriera las habían decolorado. De todos modos, todo era mucha plata.

Después de dar vueltas por Desamores Melancólicos, Costumbrismo Obligado, Realismo Mágico Trucho y Plagios Desconocidos, conté los pocos pesos que tenía y solo podía comprar una anécdota en el quiosco de la salida de la romería, así que aquí está, sepan entender las limitaciones de mi presupuesto.

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