domingo, 16 de enero de 2011

MERCEDES

No sos solo mi pueblo, mis padres,
mis amigos. Sos también su fantasía.
Sos la necesidad de verme
con una infancia, una pelota,
una gomera y pantalones cortos.
Sos los Morés, Palacios, Díaz Navarro
que sobreviven mezclados con
Ruggeri de otras tierras.
Sos la verdad y la creación
de un adolescente que descubrió
su acento, sus eses aspiradas, y
comprendió que no eran casualidad.
Sos la vergüenza de algunos apellidos
y una burla socarrona
al porteño desarraigo.
Sos calles limpias y recuerdos
que me sorprenden.
Sos la manera que tuve de descubrir el mundo,
antes de saber que existía en otros lados.